La medicina estética carga con un problema de percepción que viene de dos extremos: quienes la banalizan y quienes la demonizan. Ninguno de los dos se acerca a la realidad de una práctica médica seria y con evidencia.
Mito 1: "El botox te deja cara de plástico"
El botox mal aplicado o en exceso sí puede verse artificial. El botox bien indicado y con dosis correctas produce una mejora sutil. La diferencia está en quién lo aplica y cuánto.
Mito 2: "Los láseres dañan la piel a largo plazo"
Los láseres médicos con indicación correcta no dañan la piel: la mejoran. La evidencia de 20 años de uso clínico así lo confirma.
Mito 3: "Una vez que empiezas, no puedes parar"
Para la mayoría de tratamientos, si se deja de hacer el mantenimiento, el efecto simplemente regresa al estado previo.
Mito 4: "Es solo para mujeres"
Los hombres representan cerca del 30% de mis pacientes. Depilación láser, tratamiento de manchas y rejuvenecimiento no tienen género.
Mito 5: "Es lo mismo que la cirugía estética"
Son especialidades distintas. La medicina estética no reemplaza la cirugía cuando esta está indicada, y la cirugía no reemplaza los tratamientos no invasivos cuando estos son la respuesta correcta.


